Estancias Turísticas
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La actividad que mejor nos pinta!

Las estancias patagónicas se destacan en el paisaje de nuestra estepa, tan agreste y solitario, cuando recorremos los caminos del sur. Siempre que veamos alamos o sauces, aún a lo lejos, sabremos que allí vamos a encontrar un casco de estancia.

Y esto se debe a que la zona, en los comienzos, solo fue poblada por gente de campo, grandes o pequeños estancieros que, aprovechando los interesantes valores de la lana a principios del siglo XX, ocupaban grandes territorios con sus rebaños.

Cuando la lana dejó de ser negocio estos establecimientos quedaron prácticamente abandonados, hasta que, en los últimos años, descubrieron que podía ser interesante brindar servicios a turistas, mostrando lo autóctono, su historia, y acortando caminos en tramos extensos entre dos poblados, brindando servicios de alojamiento y gastronómico.

Valorar lo nuestro…

Las estancias intentan mostrar los motivos por los cuales fueron implantadas aquí, en nuestra patagonia. Lo primero que un turista valora es la tranquilidad, el silencio, el contacto directo con la naturaleza, con la tierra y los animales que la habitan.

Describen también en que consistió la actividad ganadera, y en algunas todavía se puede presenciar la esquila de ovejas, ya que se está volviendo a desarrollar esta actividad en los últimos años.

Seguramente le ofrecerán compartir una mateada, acompañada siempre de panificaciones y repostería caseras, ese placer de disfrutar con lo simple, y descubrir que un mate no sabe igual en la oficina que contemplando una puesta de sol, y con suerte, escuchando a algún baqueano contando historias de otros tiempos.

Siempre tendrá la oportunidad de realizar algún recorrido a caballo, en vehículos 4x4 o caminando, disfrutando de paisajes interminables, mágicos.

Y para llevarse el mejor de los recuerdos, cerrará la visita con un imperdible asado de cordero patagónico, acompañado de ensaladas con verduras de huerta propia y postres típicos, donde seguramente reine el dulce de calafate.